UN POCO DE HISTORIA RELACIONADA CON LA HOSTELERÍA
Desde la creación de la cocina y el desarrollo de la gastronomía, siempre ha existido el servicio de los alimentos para hacer más placentera la comida y al igual que las técnicas culinarias, la forma de ser del servicio ha evolucionado constantemente adaptándose a la cultura, tiempo y tecnología de cada civilización. Se puede hablar de cierto arte en la preparación de los alimentos y el protocolo de servicio al comer. Los griegos ya comían tres veces al día, siendo su comida más abundante la cena. Solían buscar compañía y no les gustaba comer solos, por lo tanto con gran frecuencia realizaban banquetes.
Los banquetes romanos pasaron a la historia por el lujo y derroche que tenían, como el de Julio César donde tuvo treinta mil personas como invitados y duró diez días. Las mesas de los banquetes romanos eran muy elegantes, se usaban el mantel y las servilletas, aunque era costumbre que el invitado llevará su servilleta.
Vatel, era el Maître d’ hotel del príncipe de Condé en el castillo de Chantilly. en abril de 1671, el príncipe confió a Vatel la tarea de realizar un festín majestuoso en honor al rey Luis XIV para tres mil invitados que duraría tres días. A pesar de las previsiones, Vatel notó que en una mesa había faltado comida y el príncipe lo animó a mejorar al siguiente día. El había encargado pescado de la mejor calidad, pero el estrés que lo invadía le hizo pensar que su orden iba a llegar retrasada, fue así que prefirió quitarse la vida, sin saber que el cargamento sólo llevaba unas cuantas horas de retraso.
El término sibarita fue creado por los griegos ya que en Sibaris, una colonia griega situada al sur de Italia, fue reconocida por su arte culinario y las buenas maneras de comer, por lo que hasta la actualidad se le llama sibarita a quien gusta y conoce de los placeres de la mesa de una manera refinada. El anfitrión, era el encargado del servicio a sus invitados a quienes proporcionaba baños, aceites e incluso ropa limpia. También, como parte del servicio debía verificar que la copa de vino y su plato siempre estuvieran llenos, se llegó a considerar falta de protocolo o un mal servicio el dejar vacío el plato.