Prólogo pág.4

Deseo terminar con las palabras con las que José María Pascual comienza su obra: “Otros autores y maestros han hecho posible el estudio y la clasificación ordenada de la obra. A todos ellos mi más sincero agradecimiento”.
A esa generosidad que te honra, me permito añadir: el maestro sólo lo es en función de sus discípulos. Al Maestro, a El, hay que decirle cada día en palabras de Gabriela Mistral: “Señor, Tu que enseñaste, perdona que yo enseñe”. Tu, José María, eres ya un maestro que estás ayudando a tus alumnos a ser más libres, siendo mejores profesionales; a que sientan autoestima, a que busquen y deseen la obra bien hecha porque en Cuadernos como los tuyos no caben los renglones torcidos. Y recuerda siempre. ¿me lo has oído alguna vez?, que podrán matar al payaso pero no la risa, o al mensajero pero no al mensaje. Y además tu y yo sabemos muy bien que
“VALE QUIEN SIRVE”
Juan F. Zarza Toboso


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