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...El mero control de los alimentos y bebidas es complejo: implica desde una buena planificación de compras, hasta un análisis completo y real de la explotación de un producto, con los consiguientes cambios estructurales que procedan.
Un ejemplo sencillo: desde que se decide ofertar un sandwich de jamón en un establecimiento, se planifica la compra, se adquiere la materia, se recepciona, se almacena, se conserva, se provee al departamento, y se raciona.
Luego se elabora el sandwich, se sirve y se factura. Cualquier error en cada una de estos procesos supone, irremediablemente, un error de explotación. Por ello, hay que destacar la importancia de adoptar una política eficaz (y de conjunto) de control y seguimiento de los productos, siempre con el fin de ofrecer al cliente géneros alimentarios a la altura de sus expectativas y por consiguiente una gestión satisfactoria y rentable...
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Continuamos
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