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Actitudes, (Continuación)

Si hablamos con las manos o los dedos delante de la boca, estamos transmitiendo inseguridad, si estamos de pie dejemos los brazos relajados a lo largo del cuerpo o como mucho las manos sobre la pelvis una encima de la otra sin entrecruzar.

Si queremos agradar a alguien, será mejor que lo hagamos con una sonrisa sincera y natural, ni ostentosa ni forzada, pues, además de dar una bella expresión al rostro, está demostrado que abre vías de comunicación y es uno de los fundamentos de la cortesía.
Cuando miremos a nuestro interlocutor, hagámoslo con mirada serena, sin altanería, con discreción en la intensidad y en el tiempo, procurando que ésta no sea interpretada más allá de lo que se pretenda en la propia situación en la que nos encontramos.

Si la situación lo permite y estamos fumando, debemos procurar que el humo del cigarrillo no vaya directamente al interlocutor, y si así fuera por la corriente de aire que pudiera existir, lo mejor es que nos abstengamos.

Si en una mesa, ningún comensal fuma, será una cortesía preguntar si a alguien le molesta que lo hagamos.

No debemos olvidar apagar totalmente las colillas que depositemos en los ceniceros. Continuamos con más buenos modales

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