La extensión de la quemadura puede ser estimada según los cuadros y esquemas coorespondientes para cada grupo de edad, como lo señalan Meyer & Salber (1994): EDAD (años)
La determinación exacta del área quemada es de la mayor importancia, por cuanto es con base en ella que se calcula el volumen de líquidos para la reanimación del paciente. Para mayor seguridad, una vez determinada el área de la quemadura, un segundo observador debe determinar, siguiendo el mismo método, el área de piel no quemada.