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CIRUGÍA Y CUBRIMIENTO DE LA HERIDA

La persistencia de una herida no cicatrizada determina la evolución final del paciente. En efecto, es la herida abierta la que perpetúa alteraciones metabólicas, compromete los mecanismos inmunitarios, induce depleción proteica y desnutrición y abre las puertas para la sepsis que desemboca en la falla orgánica múltiple, común denominador de las muertes en los pacientes con quemaduras severas. Por ello, los pacientes con quemaduras deben ser tratados por medio de una pronta resección de los tejidos necróticos, seguida del cierre inmediato de la herida.

Son evidentes los beneficios de la resección de los tejidos quemados con cierre inmediato de la herida: se eliminan los riesgos de sepsis y otros de carácter metabólico, se controla el dolor y se logra una más rápida recuperación funcional. Sin embargo, no es del todo claro el costo/beneficio, en términos de sobrevida y otras ventajas, de la terapia quirúrgica agresiva según los diferentes protocolos que han sido propuestos. Pero sea cualquiera el método quirúrgico que se emplee, es esencial que el cierre de la herida se realice como parte de un programa bien coordinado y de carácter interdisciplinario de cuidado especializado