Autor: Por ELENA PIÑEIRO Fecha de publicación: 2 de junio de 2009 Untuosas, suaves y perfumadas, estas combinaciones líquidas de distintos ingredientes han acompañado los más diversos platos desde la antigüedad. Su objetivo ha sido y sigue siendo el de contrastar y complementar otros alimentos, mejorando así el resultado final de la cocción. Salsas, condimentos y su aporte nutricional Son acompañamientos que enriquecen los platos, pero también suponen un extra de calorías
Untuosas, suaves y perfumadas, estas combinaciones líquidas de distintos ingredientes han acompañado los más diversos platos desde la antigüedad. Su objetivo ha sido y sigue siendo el de contrastar y complementar otros alimentos, mejorando así el resultado final de la cocción. Un modo de transformar los ingredientes fundamentales de un plato en un preparado culinario a menudo muy distinto en textura, sabor y apariencia es la adición de salsas. La palabra salsa proviene del latín "salsus", salado, porque la sal era, en principio, el condimento esencial. Más tarde los romanos usaban el "garum", una especie de salmuera a base de pescados y vísceras de pescado. Desde sus inicios a la actualidad, las salsas han experimentado una curiosa evolución.
Algunas se han mantenido igual desde su concepción, como el pesto genovés, la mostaza de Lombardía, el "all i oli" catalán o la bechamel francesa; sin embargo, con las tendencias actuales, las nuevas cocinas y la cocina molecular las salsas se reinventan. Ahora hay salsas sólidas y se hacen salsas con los ingredientes más inverosímiles. El aporte de la salsa al alimento principal de un plato no es sólo organoléptico, también constituye un enriquecimiento nutricional. [Más]
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