La importancia que se le da al servicio de vinos, no es producto del capricho por querer sofisticar la propia realización, y nunca debe pensarse que el comensal cuando requiere su tiempo para degustar o catar el vino es porque quiera hacer alardes de ducho en la materia.
Aunque el comensal sea un profano, debe aprovechar la oportunidad que se le brinda en un establecimiento, para adquirir conocimientos acerca de los vinos; lo mismo da que sean elementales que de un considerable nivel. Y nosotros, como profesionales, debemos orientarle discretamente en todo lo que el propio cliente pueda sugerirnos.