Cuando el vino está en la boca también se perciben sensaciones por vía retronasal y es lo que se denomina “aroma en boca”. Además también participa el sentido del tacto, permitiendo detectar su aspereza, astringencia, temperatura, consistencia, viscosidad, untuosidad, cuerpo del vino, etc. La cantidad a introducir en la boca, viene a ser de aproximadamente menos de 10 cc.. Si se introduce un volumen insuficiente, no se pueden percibir algunas de las sensaciones, y si el volumen es grande, apenas dará tiempo a que el vino se caliente en boca.
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